viernes, 30 de octubre de 2009

Algunos lugares de Perú

La escena que más me gusta de la película Diarios de Motocicleta es cuando el Che Guevara y su amigo llegan a Machu Pichu. La sensación que me provocó a mí llegar a ahí fue la de cumplir un sueño que se había anhelado por mucho tiempo. Es conmovedor admirar el paisaje desde las ruinas, ver las montañas y la vegetación de la selva alrededor de la zona. Tengo una amiga que quiero mucho en Lima y fue por ella que animé a mis papás y a otra amiga para que nos fuéramos a Perú. El tour comenzó en Lima, así que pude ver a Silvia un ratito antes de partir hacia la zona del lago Titicaca. Nos hospedamos en la ciudad de Puno, a orillas del lago, y muy temprano nos llevaron en una lancha a una de las islas de los Uros. Nos recibió una familia compuesta por los papás y dos niños pequeños que nos platicaron como es vivir en una isla hecha de totora (paja) y cuyo único transporte es una barcaza. Uno de los niños tenía el cabellito un poco largo, entonces mi mamá le preguntó a la señora que porque no se lo cortaba, y sin querer se convirtió en su madrina, porque fue la primera en cortarle su cabello.
De ahí nos llevaron a Taquile, una isla de verdad. La gente es muy tradicional, conserva su vestimenta, sus tradiciones y su lenguaje.
El camino de Puno a Cusco fue de unas nueve horas en autobús, pero las paradas en algunos lugares arqueológicos lo hizo muy llevadero.
Ya en Cusco, visitamos su centro histórico y también parte de los alrededores donde hay vestigios arqueológicos incas. El día que nos llevaron a Machu Pichu nos levantamos antes de las 6am para tomar el tren hacia Aguascalientes, poblado que se ubica a las faldas de la "Ciudad sagrada de los incas".
La comida peruana es deliciosa, el pisco sour tiene personalidad y frescura. Las artesanías son hermosas y manejan todos los materiales, de los cuales destaca los textiles hechos con el pelaje de llama, la alpaca y la vicuña. Y la joyería de plata es preciosa, adoro la plata.

Segundo viaje a Oaxaca


Este fue mi segundo viaje a la ciudad de Oaxaca en junio de 2006, y cada nuevo viaje ofrece cosas distintas, en el paisaje, los lugares y la gente. Esta vez me tocó más verde, se ve hermoso el contraste entre el cielo azul, las nubles blancas y las zonas arqueológicas.
Lo mejor es que todo está muy cerca de la ciudad de Oaxaca y pueden tomar un tour para mayor comodidad, además se aprende más y se aprovecha mejor el tiempo cuando sólo tenemos pocos días disponibles. Turísticos Marfil y Panorámico de Oaxaca son dos operadoras recomendables con guias profesionales.
En China no me tocó comer cosas tan fuera de lo común, pero Oaxaca tiene una gran variedad de comida y si de cosas raras se trata están los chapulines. También comimos un queso "empanizado" de esos insectos y estuvo muy rico. Pueden probarlo en el restaurante Rancho Zapata sobre la carretera Oaxaca-Mitla, lado derecho. También comí medallones de ternera en mezcal...tienen que ir con mucho apetito porque son porciones grandes.
Lamentablemente en esa ocasión nos tocó el paro de maestros. Así que no visitamos el mero centro de la ciudad, pero lo bueno es que pasando unas cuantas cuadras a ese punto no hay nada de que temer y los recorridos hacia otros puntos se hacen sin problemas. La gente es muy cálida, se respira otro ambiente.
Puedo decir es un estado muy mexicano porque conserva sus tradiciones. De las 60 lenguas que se hablan en México, 16 siguen vivas en Oaxaca. Por eso invito a mis amigos del norte que visiten el sur, México es mucho más que sólo Cancún.
Lleven dinero y no es porque sea caro, pero hay tantas artesanías que vale la pena adquirir uno de los tapetes de Teotitlán del Valle, barro negro de San Bartolo Coyotepec, alebrijes de San Antonio Arrazola o ropa de manta en Mitla.
Esto es sólo un poco de todo lo que pueden ver en Oaxaca, y, en lo personal, tiene más lugares que quiero conocer.

Japón y China

Japón es precioso y China es interesante, tal como me dijo una amiga. El contraste es lo primero que uno advierte entre los dos países, pero conforme pasaron los días uno se acostumbra a un lugar un poco caótico como Pekín. Lo más fácil fue adaptarse a lo ordenado de Tokio.
Pese a lo que uno oye del crecimiento impresionante de China, todavía le falta mucho para lograr el nivel de vida de Japón, aunque lo peor es aceptar que México está lejos de China y más lejos de Japón.
Leo y leo cosas de China y sólo me enojo porque no nos damos cuenta del poderío chino. Creo que debemos aprender muchas cosas de ellos, especialmente lo que se refiere a los planes de largo plazo, no podemos cambiar de modelo cada seis años...y no estoy haciendo campaña a favor de nadie.
Si uno va hoy a China y regresa en cinco años va a ver un país muy diferente, un país con una mejor distribución del ingreso, mejores vias de comunicación, más rascacielos, más almacenes, más de todo y en México no!!! tenemos que hacer algo.
En fin estos viajes son para divertirse y aprender, aunque me quedé con las ganas de saber más sobre estos países y tambíén de viajar más...por su puesto.
Regresando al tema del viaje fue muy padre, muy cansado pero valió mucho la pena levantarse temprano y regresar tarde. Veíamos tanto que no sabíamos que habíamos visto dos días antes.
Llegamos a Tokio, al día siguiente visitamos un templo shintoista. Las principales religiones en Japón son el shintoísmo y el budismo. La primera adora a muchos dioses, pero se distingue por su "culto" a la naturaleza, al dios que hay en cada ser vivo. No hay imagenes en los templos y hay un "tori", una especie de puerta a la entrada. El budismo llegó de China, que a su vez provenía de la India. Nos dijeron que en general la gente "usa" las dos religiones.
De Tokio fuimos al monte Fuji, que debido a la nubosidad no lo vimos, lo dejamos para la siguiente vez. Viajamos en el tren bala a Kyoto. Ahí visitamos el Castillo Nijo, el templo Higashi y el hermoso Pabellón Dorado. También fuimos a Nara donde conocimos el templo Todaiji.
También le tomé fotos al aeropuerto de Osaka, fue impresionante estar ahí. Un aeropuerto construido en el mar!!
En Pekín fuimos a un mercado de imitaciones, pero la experiencia no fue buena porque no sabía como era el regateo de agresivo y compré cosas que pude haber comprado más baratas. Al día siguiente nos llevaron al templo de Buda, de Confucio y a la ciudad Redonda (parque Beihai). Nos recomendaron un espéctaculo de la historia del kun fu y estuvo muy bueno.
Lo que más me gustó de Pekín fue la plaza de Tian An Men y la Gran Muralla, son lugares extraordinarios llenos de una larga historia, porque lo que le sobra a China es historia.
Lo último que visitamos en Pekín fue el Templo del Cielo, que es especial para mi porque ví una reproducción en Orlando hace casi dos años y ya entonces tenía la idea de ver el original.
De Pekin volamos a Xian para conocer los Guerreros de Terracota, y si la muralla era impresionante, este lugar fue muy conmovedor. Son cerca de 7,000 piezas, 500 de ellas desenterradas y con 2000 años de historia. Creo que el temperador tenía mucho miedo de sus adversarios porque se llevó a la tumba todo un ejército.
Hay piezas hermosas, muy detalladas, los gestos de la cara, el peinado, el uniforme, vale la pena ir a Xian sólo por conocer este lugar.
Como último punto llegamos a Shanghai, una ciudad que me gustó por su modernidad. El paisaje a la orilla del rio Yangtze en la noche es espectacular, muchas luces, mucha actividad social. Y también aprovechamos para subir al Maglev, el tren rápido de China que alcanza los 431 kilometros por hora!!!
No me puedo despedir sin contarles que Blanca y yo hicimos nuevos amigos, Marcela y Victor, de nada más y nada menos que de la zona de las torres de Satélite! Nos acompañamos desde Tokio y fue padre poder compartir esta experiencia con personas tan agradables.
Se me olvidaba, la comida estuvo muy buena. No comimos nada raro, yo creo que como venian incluidos los alimentos cuidaron nuestro menú. Una de las especialidades que probamos fue pato laqueado, que es delicioso. Vayan a Japón y China cuando puedan.

viernes, 23 de octubre de 2009

Danza muy particular de una lagartija, Ranas, Qro

Mi amigo ya estaba imaginándose haciendo un retiro en plena sierra de Querétaro, cuando al querer recargarse sobre el tronco de un árbol se asustó un poco con estos peculiares reptiles, entonces nos preguntamos si realmente aguantaría vivir en la sierra y toparse con sus diferentes habitantes. Además estas 'lagartijas' nos llamaron la atención por su colorido, pero especialmente por su danza al caminar.