domingo, 1 de noviembre de 2009

Nueva York, Filadelfia y Washington

Debo comenzar a contarles mi viaje a Nueva York haciéndoles una recomendación…no dejen la dirección de su hotel en la computadora de su casa. Y así fue, me acordé que no llevaba la dirección del hotel hasta que iba en camino al aeropuerto, entonces le hablé a la amiga con la que iba, pero ya era muy tarde y no tuvo tiempo de entrar a Internet.
Hicimos escala en Miami, pero teníamos los minutos contados para hacer la conexión, gracias a las bellas personas de migración, así que no pudimos entrar a un café Internet o algo parecido. Llegamos en un vuelo posterior, y con la presión de que teníamos que llegar a tiempo al teatro para la función de ese día. Nuestro taxista, creo que era un hindú, no sabía donde estaba el hotel, así que nos llevó a recorrer la zona de teatros y después de unos minutos lo encontramos!
Llegamos a tiempo a la obra, porque, sin planearlo, el teatro estaba a la vuelta del hotel. Vimos el Fantasma de la Opera, un clásico de Broadway, pero yo creo que casi cualquier obra vale la pena en Nueva York.
Al día siguiente fuimos a recoger nuestra tarjeta New York Pass , ampliamente recomendable porque en algunos lugares les dan preferencia y ya no hay que hacer filas, es como el “fast-pass” que se compra en Disneylandia. Lo que si les recomiendo es que lean bien la guía de la tarjeta y a partir de esta armen un itinerario, así le sacarán mayor provecho al New York Pass. En la fecha que fuimos estaba a punto de estrenarse la película de Sex and the City, así que varios lugares de la ciudad, cafeterías, restaurantes, hasta heladerías, tenían leyendas como “aquí se filmó el capítulo donde Carrie se encontró con Big...” (Estoy inventando, no soy fan de la serie). En fin para los que son fans, tengan los ojos muy abiertos.
De las cosas que más me gustaron fueron el MOMA, Guggenheim, Parque Central, Rockefeller Center, el edificio de la ONU y la Estatua de la Libertad. Mi mejor comida fue la que hicimos en el China town, de la auténtica comida china sí soy fan. Pero la ciudad ofrece una gran variedad de atractivos para todos los gustos.
De Nueva York nos movimos a Filadelfia, fueron alrededor de tres horas de viaje, ahí fue donde se gestó la independencia de Estados Unidos. Fue toda una experiencia comer en el City Tavern, todos los empleados lo hacen sentir a uno como si estuviera en el siglo XVIII con sus atuendos y los menús originales de la época. Dicen que ahí comía George Washington y Thomas Jefferson.
Después de dos días en la ciudad de la independencia estadounidense nos fuimos a la bella ciudad de Washington DC, una de las pocas ciudades modernas que se planeó antes de su construcción. La ciudad es sede de la mayoría de las oficinas del gobierno, comenzando por la Casa Blanca (que está muy enrejada y si quieren visitarla tienen que hacer cita como con un mes de anticipación), el Capitolio, Lincoln Memorial y Monumento a Washington. En un ratito libre tomen el metro, se bajan en la estación Arlington Cementary. Siguen los señalamientos que dicen “unknown soldier” y ahí podrán presenciar el cambio de guardia de la tumba del soldado desconocido. En este muy cuidado cementerio también están enterrados los restos de John F. Kennedy.

Cuatro Ciénegas, Coahuila

Un oasis en el desierto, eso es Cuatro Ciénegas. Además de sus pozas, que son el mayor atractivo del lugar, les recomiendo que se coman un caldo de res, delicioso. Pueden comenzar su visita en el centro de información que está a un lado de la carretera que va de San Pedro de las Colonias a Monclova, Coahuila. La zona ha explotado poco su atractivo turístico, los servicios son rústicos, pero al mismo tiempo eso hace a la zona mágica y singular.
A unos pasos del centro de información, está la Poza Azul, y hace honor a su nombre. No muy lejos de ahí están unas dunas de yeso, otra de las bellezas naturales del lugar. Y por si no lo saben, este es el lugar donde nació Venustiano Carranza, “el varón de Cuatrociénegas”, así que también podrán encontrar un pequeño museo donde se encuentran objetos personales del expresidente, así como objetos de los antiguos pueblos que habitaban la zona.
Las pozas, una importante fuente de agua dulce, han permitido la producción de vid, así que no olviden visitar alguna de estas pequeñas casas donde se elaboran vinos de buena calidad.
Antes de terminar, le aconsejo que pregunten en su hotel (uno de ellos es el Marielena) por los servicios de un buen guía local, ya que además de los lugares que ya mencioné hay pinturas rupestres, otras pozas distintas a las más conocidas, un acuario y herpetario “W.L. Mincley”, el río Mezquites y la estación de tren.
Vean las fotos de Cuatro Ciénegas, Coahuila.

Canadá

El viaje al lado este de Canadá fue muy relajante, pese a que no hubo un minuto de descanso. Llegamos a Toronto alrededor de las 12 de la noche hora local, pasamos a migración, esperamos el equipaje y, a la salida, ya estaba nuestra guía (Joane).
Entre la espera de que salieran todos los que íbamos a tomar el tour, la llegada al hotel, la bajada del autobús y alistarnos para dormir nos dieron las 2 de la mañana y al otro teníamos que estar listos a las 8 de la mañana.
La visita a Toronto fue muy rápida. La mayor parte de los recorridos los hicimos en autobús, lo cual agilizó el traslado de los 57 turistas mexicanos que llenamos el autobús, aunque le quitó un poco de sabor a las visitas.
De esta ciudad nos dirigimos a Niágara. Es una ciudad pequeña que creció a partir de su mayor atractivo turístico, las hermosas cataratas. Como llegamos a la hora de la comida, nos llevaron a un restaurante que está en una torre que sirve como mirador, y la vista realmente era hermosa.
Terminamos de comer y nos llevaron al embarcadero para tomar el ferry Maid of the Mist. Mientras caminábamos por el corredor hacia el ferry, veía que los que regresaban venían empapados y entendí porque cuando nos tocó a nosotros. El ferry tiene el propósito de acercarnos lo más posible a la caída del agua, la del lado canadiense, que es la más grande. El ruido que genera esa caída de agua fue lo que más me impactó, con todo y poncho nos dimos una buena empapada. Mi recomendación es llevar un cambio de zapatos, porque por más que uno se cuide el agua encuentra su camino.
Esa noche nos quedamos en Niágara y al otro día muy temprano nos fuimos hacia Mil Islas, que son una serie de largos y pequeñas islas, por eso el nombre. El paisaje es hermoso y muy relajante. Ese mismo día llegamos a la capital, Ottawa, para admirar los edificios del gobierno y de la universidad. Pero sin duda, mi favorita fue la siguiente ciudad, Québec, su influencia francesa se nota en cada metro cuadro de su centro histórico. Y que decir de su castillo: Frontenac. Se pueden ver cafés, restaurantes, pequeñas tiendas, que me hicieron recordar otras ciudades con un encanto especial como Brujas o Estrasburgo.
Ya hacia el cierre del viaje, llegamos a Montreal, ciudad muy moderna con una actividad comercial muy importante. También nos llevaron a Mont Tremblant, un centro recreativo, que durante el invierno es un centro de esquí.

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Un poco de Querétaro

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