domingo, 1 de noviembre de 2009

Canadá

El viaje al lado este de Canadá fue muy relajante, pese a que no hubo un minuto de descanso. Llegamos a Toronto alrededor de las 12 de la noche hora local, pasamos a migración, esperamos el equipaje y, a la salida, ya estaba nuestra guía (Joane).
Entre la espera de que salieran todos los que íbamos a tomar el tour, la llegada al hotel, la bajada del autobús y alistarnos para dormir nos dieron las 2 de la mañana y al otro teníamos que estar listos a las 8 de la mañana.
La visita a Toronto fue muy rápida. La mayor parte de los recorridos los hicimos en autobús, lo cual agilizó el traslado de los 57 turistas mexicanos que llenamos el autobús, aunque le quitó un poco de sabor a las visitas.
De esta ciudad nos dirigimos a Niágara. Es una ciudad pequeña que creció a partir de su mayor atractivo turístico, las hermosas cataratas. Como llegamos a la hora de la comida, nos llevaron a un restaurante que está en una torre que sirve como mirador, y la vista realmente era hermosa.
Terminamos de comer y nos llevaron al embarcadero para tomar el ferry Maid of the Mist. Mientras caminábamos por el corredor hacia el ferry, veía que los que regresaban venían empapados y entendí porque cuando nos tocó a nosotros. El ferry tiene el propósito de acercarnos lo más posible a la caída del agua, la del lado canadiense, que es la más grande. El ruido que genera esa caída de agua fue lo que más me impactó, con todo y poncho nos dimos una buena empapada. Mi recomendación es llevar un cambio de zapatos, porque por más que uno se cuide el agua encuentra su camino.
Esa noche nos quedamos en Niágara y al otro día muy temprano nos fuimos hacia Mil Islas, que son una serie de largos y pequeñas islas, por eso el nombre. El paisaje es hermoso y muy relajante. Ese mismo día llegamos a la capital, Ottawa, para admirar los edificios del gobierno y de la universidad. Pero sin duda, mi favorita fue la siguiente ciudad, Québec, su influencia francesa se nota en cada metro cuadro de su centro histórico. Y que decir de su castillo: Frontenac. Se pueden ver cafés, restaurantes, pequeñas tiendas, que me hicieron recordar otras ciudades con un encanto especial como Brujas o Estrasburgo.
Ya hacia el cierre del viaje, llegamos a Montreal, ciudad muy moderna con una actividad comercial muy importante. También nos llevaron a Mont Tremblant, un centro recreativo, que durante el invierno es un centro de esquí.

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Karina, me encanta la reseña de tu viaje. Haces que conozca los lugares a traves de tus fotos, Canada es sin duda un pais hermoso, me encanta que tengas un alma tan libre ojala se me haga viajar contigo.

Erika

Anónimo dijo...

hola Kari
me pareció súper padre, me encantaron las smilebox.
Te comentaba que para mi gusto  deberías de agregarle más color, pero si me gustó mucho.
Esta padre cómo hacer los slides de fotos!!